Breve historia del bonsái y penjing

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Para conocer el origen un poco incierto del arte del bonsái y su precursor el Penjing (paisajes en bandeja) existen diversas teorías al respecto. Lo que está claro es que los primeros en su práctica fueron los orientales.

Los preceptos del bonsai nos remontan a la antigua China donde originalmente se le denominaba Penjing, Punsai o Penzai. Los monjes taoístas aislados en los monasterios buscaron plantas medicinales y en un principio recogieron partes de las mismas, pero por comodidad acabaron extrayendo todo el árbol y trasplantándolo en rústicos contenedores.

Esto mismo sucedía en las distintas poblaciones de China, ya que debido a sus constantes cambios de trabajo, para poder llevarse consigo sus árboles utilizaban esos mismos recipientes. 

Hay diferentes leyendas que hacen mención del posible origen arte del Penjing. Una de ellas relata que un emperador de la dinastía Han, al no poder observar todo el territorio que gobernaba desde sus aposentos, encargó a uno de sus súbditos con dotes en jardinería que recreará estos paisajes en bandejas.

Los historiadores no pueden concretar las fechas exactas de cuando empezó el arte del Penjing, ya que son cuentos y leyendas.

En 1972 arqueólogos chinos desenterraron la tumba del príncipe Zhang Huai de unos 1200 años de antigüedad. Pudieron apreciar que en uno de sus murales se representaba a una doncella de la corte imperial con una bandeja con piedras y árboles en miniatura.

Fue en Japón donde se perfeccionó el bonsái o también conocido como árbol en maceta que es su traducción del japonés. Llevado allí hace unos 800 años, lo interpretaron con austera severidad y una perfecta belleza, lo que les llevó a condensar los pequeños paisajes chinos en árboles únicos.